"Marcos' sensitivity to the musical phrase and use of shade and color in his tone production is only shadowed at times by his unbelievable command of the instrument." Yehuda Gilad (Clarinet professor Colburn School, L.A.)

jueves, marzo 17, 2016

Búsqueda de la motivación


Uno de los problemas a los que nos enfrentamos los docentes hoy en día es el de la motivación. La meta, más que conseguir que un alumno estudie, es la de lograr que un alumno esté motivado. Pero…¿como podemos conseguirlo?
Para empezar, como docentes, no podemos motivar a un alumno. Un profesor no puede motivar a un alumno, a cambio lo que si puede y debe hacer, es ayudar a que el alumno encuentre la motivación. Aunque el resultado que buscamos es el mismo, que el alumno esté motivado, el camino es diferente. 



Hay dos tipos de motivaciones, la extrínseca, que busca estímulos externos como recompensas o premios, y la intrínseca, que es cuando se realiza algún tipo de actividad por simple placer sin buscar una recompensa. En esta última es en la que debemos centrarnos, aunque alguna vez podamos recurrir a la motivación extrínseca, no debe de ser nuestro pilar fundamental, ya que si las recompensas externas se utilizan a menudo dejan de surtir el efecto deseado. Entonces, como profesores...

¿que papel jugamos en este camino de la búsqueda de la motivación o automotivación?

Apoyar al alumno, encontrar su curiosidad para que aprenda, para que quiera mejorar por sí mismo.

Enseñar desde estados positivos, motivándolos desde su interior, en lugar de recurrir a amenazas o promesas de recompensa. Esto no es fácil, pero es nuestra obligación intentarlo. Hay muchas veces que un profesor en su tarea de corrección reafirma y refuerza los errores en lugar de destacar las cosas positivas. Puede que tengas un alumno en clase y se equivoqué en cierto pasaje, nuestra obligación es corregirlo, pero….seguro que también ha hecho otras cosas bien, ahí es donde entran los estados positivos, debemos, además de corregir y rectificar los errores, alabar y ensalzar los aciertos.

El camino lo anda el alumno. Muchas veces he dicho a los alumnos que yo no les enseño, simplemente hago de guía y les indico el camino a recorrer, pero son ellos los que deben aprender y andar el camino.

Programación. Una buena secuenciación de piezas y contenidos va a ayudar al alumno a mantenerse motivado. Si programamos piezas por debajo del nivel del alumno, este se aburrirá y desmotivará, y si programamos piezas con un nivel de dificultad muy superior al del alumno ocurrirá lo mismo, aparecerá la falta de motivación y además... la frustración, al ver que no consigue realizar el trabajo que se le ha encargado.


Así pues, la mejor motivación es cuando un alumno aprende algo por sí mismo, o se da cuenta de que él solo lo ha conseguido, ese es un momento mágico, en el cual el alumno no olvidará nunca la lección aprendida.